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A aquellos que no son capaces de hacer uso de algo llamado respeto…

mayo 6, 2010

… les diré algo tan claro como breve:

Mientras no me respetes ni en mi propia casa, no pertenecerás a mi familia.

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Gracias por elegirme

mayo 6, 2010

Dulce Yuuko, compañera, no podía haber elegido un nombre mejor para ti. Me elegiste tú a mí, y no al revés, para formar parte de nuestra familia. Todos y cada uno de los miembros que la componemos, sabemos el privilegio que es tenerte con nosotros.

Algunos realmente no merecen el honor de tener a su lado un compañero de ninguna especie, ya sea la humana o la de esos llamados animales «irracionales».  Algunos no entienden lo que ciertos miembros aportan la familia, no saben hasta que punto recibirían…  Otros creen que pueden cambiarse los compañeros si son «defectuosos» o si no están «fabricados» a su antojo. Mal saben que los únicos que tienen algo «defectuoso» son ellos. De todos modos, si conocen bien lo que es el respeto y hacen uso de él, pues sencillamente diré que es una pena, porque hay muchas cosas sencillas en la vida de las que poder disfrutar, y opino que están pasando por alto algunas de ellas.

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XXI

marzo 20, 2010

ENTONCES apareció el zorro:

-Buenos días -dijo el zorro.

-Buenos días -respondió cortésmente el principito, que se dio la vuelta, pero no vio nada.

-Estoy aquí -dijo la voz-, bajo el manzano…

-¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy lindo…

-Soy un zorro -dijo el zorro.

-Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!…

-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.

-¡Ah! Perdón -dijo el principito.

Pero, después de reflexionar, agregó:

-¿Qué significa «domesticar»?

-No eres de aquí -dijo el zorro-. ¿Qué buscas?

-Busco a los hombres -le respondió el principito-. ¿Qué significa «domesticar»?

-Los hombres -dijo el zorro- tienen fusiles y cazan. Es muy molesto. También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?

-No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa «domesticar»?

-Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa «crear lazos».

-¿Crear lazos?

-Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…

-Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor… Creo que me ha domesticado.

-Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas…!

-¡Oh! No es en la Tierra -dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado.

-¿En otro planeta?

-Sí.

-¿Hay cazadores en ese planeta?

-No.

-¡Es interesante eso! ¿Y gallinas?

-No.

-No hay nada perfecto -suspiró el zorro.

Pero el zorro volvió a su idea:

-Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…

El zorro calló y miró largo tiempo al principito.

-¡Por favor…, domestícame! -dijo.

-Me gustaría -respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, Ios hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

-¿Qué hay que hacer? -preguntó el príncipito.

-Hay que ser paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca…

Al día siguiente volvió el principito.

-Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.

-¿Qué es un rito? -dijo el principito.

-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días; una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

-¡Ah!… -dijo el zorro-. Voy a llorar.

-Tuya es la culpa -dijo el principito-. No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara…

-Sí -dijo el zorro.

-Gano -dijo el zoro-, por el color del trigo.

Luego, agregó:

-Ve y mira nuevamente las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver nuevamente las rosas:

-No sois en absoluto parecidas a mi rosa; no sois nada aún. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo lo hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Y las rosas se sentieron molestas oyendo al principito.

-Sois bellas, pero estáis vacías -continuó-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa que he regado.Puesto que es ella la rosa que puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa que abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a la que escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Porque ella es mi rosa.

Y volvió hacia el zorro.

-Adiós -dijo.

-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple : no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

-Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.

-El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

-Es el tiempo que perdí por mi rosa… -dijo el principito, a fin de acordarse.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…

-Soy responsable de mi rosa… -repitió el principito, a fin de acordarse.

El principito. Antoine De Saint-Exupéry

Desde luego algunos no saben aún que son responsables de su rosa y no sólo sus caprichosos dueños. Y tampoco saben que lo esencial es aquello invisible a los ojos. Pero muchos otros sí lo saben y espero que traten de hacer llegar el mensaje a los que no.

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Vega 4 «Life Is Beautiful»

agosto 15, 2009
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She

junio 20, 2009

[...]

She who always seems so happy in a crowd
Whose eyes can be so private and so proud
No one’s allowed to see them when they cry
She may be the love that can and hope to last
May come to me from shadows of the past
That I remember till the day I die

[...]

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Lady In Red

junio 20, 2009
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Nick Vujicic

abril 21, 2009
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Slow ride

abril 17, 2009

Un pasote de canción para cargar las pilas. Viva el rock de los 70 y por supuesto, el de los 80.

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Gracias

marzo 18, 2009

Gracias a mi maravillosa familia por sus felicitaciones, por su cariño y por contagiarme su alegría el pasado jueves, en el que era para mí un cumpleaños un poco morriñoso –como se suele decir por estos lares–. Gracias también por este fantástico y divertido domingo en casa con los que más quiero.

Me ha apetecido dar las gracias aquí y ahora, días después, porque en este preciso instante la tristeza quería embargarme pero he pensado en vosotros que estáis conmigo en el sentido más absoluto de la palabra y a la tristeza no le ha quedado más remedio que salir huyendo.

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Gran película, grandes actores…

marzo 12, 2009

Una de mis películas favoritas desde que tengo uso de razón.

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